El delito de solidaridad

Por Mirna Velásquez S.

¿No lo sabías? Si, la solidaridad es un delito. Las cosas que antes nos engrandecían como seres humanos y daban sentido a nuestras vidas, como empatizar y ayudar a quien lo necesitase, ahora lo recogen las leyes de distintos países como un delito y, está fuertemente vinculado con lo/as migrantes. En otras palabras, por ser “buen samaritano” vas a la cárcel.

Los políticos, -que lamentablemente son los que legislan-, se han puesto de acuerdo en todo el globo para poner en práctica sus anti valores escondidos detrás de decretos vergonzosos e inhumanos, en los que nos procesan y sentencian con cárcel por ayudar a un/a migrante.

Los niña/os migrates y la ‘tolerancia cero’ de Donald Trump

Foto tomada de la revista Semana

En Estados Unidos, por ejemplo, unas 170 personas fueron arrestadas por proteger a los niños y a las niñas migrantes que se han quedado abandonados a su suerte por la “política” de tolerancia cero del presidente de ese país, Donald Trump, según recoge el portal Mundo Hispánico, citando un artículo de la agencia Associated Press.

Las autoridades recogen las huellas dactilares de las personas que pretenden acoger al niño o niña y luego les detienen bajo la excusa “legal” de violar las leyes migratorias. “El requerimiento de huellas dactilares comenzó en junio como parte de la política fronteriza de tolerancia cero que derivó en la separación de unos 2,400 niños de sus padres. Los menores que fueron separados de sus padres fueron enviados a albergues hasta que un patrocinador, a menudo un padre o familiar, pudiera ser localizado y evaluado antes de recibir al menor”, cita el artículo.
Más de 49,000 menores de edad han cruzado la frontera sin compañía de un adulto durante el año 2018. Estos niños son enviados a albergues, esperando que alguien llamado “patrocinador” se haga cargo.

En Francia, un agricultor condenado a prisión por ayudar a migrantes

Se llama Cédric Herrou, tiene 38 años y es un agricultor que se ha convertido en símbolo de la ayuda a lo/as migrantes y refugiados que logran pasar la frontera italiana para instalarse en Francia o continuar su travesía a otros países.
Herrou fue declarado culpable del “delito de solidaridad” y condenado a cuatro meses de prisión, en agosto de 2017. Él es un activista que, conmovido por el drama de la migración, ha ayudado a dos centenares de migrantes “sin papeles” sudaneses y eritreos. Les ha transportado desde la frontera italiana, estando en suelo francés, les ha ayudado a tramitar sus solicitudes de asilo político, les ha llevado hasta su casa en el valle de la Roya, donde improvisó una especie de campo de acogida, y les ha dado alojamiento.

Cédric Herrou. Foto tomada de el diario El País.
Foto tomada de Altcoin Exchange

La lucha judicial ha sido titánica y Herrou ha logrado evitar su ingreso a prisión. El gobierno francés equiparó la ayuda a los migrantes con el tráfico de seres humanos.

En Hungría, un año de cárcel por ayudar
Hungría no sólo se jacta de no acatar la política migratoria de la Unión Europea, que dispone el reparto de una cuota de solicitantes de asilo que huyen de la guerra y la pobreza, sino que va más allá. En un parlamento dominado por los ultraconservadores lograron aprobar un paquete de medidas que afianzan el “delito de solidaridad”.

Estas medidas criminalizan y castigan con penas de hasta un año de cárcel a las personas o grupos que ayuden a los inmigrantes irregulares, incluso si esa ayuda es para asesorarles e informarles sobre cómo solicitar asilo. Para el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, “los migrantes son una amenaza a la civilización cristiana”, según cita el diario El País, de España. ¡Una vergüenza de político!

Estos son sólo unos ejemplos, pero hay muchos más en distintos países. No importa si son de izquierda o de derecha, centroizquierda o ultraderecha. Me pregunto ¿a qué nivel de ética estamos llegando? Nos están obligando a alinearnos a los anti-valores, a la antiética, a la distorsión “legalizada”. Los Estados o regímenes carentes de ética nos llaman terroristas u opositores por no plegarnos a ellos. Pero, no somos opositores/as porque queremos serlo, sin porque nos han dejado sin alternativas. Hemos llegado a un mundo donde nos castigan por tener dignidad humana, ¿hasta dónde nos llevarán los políticos?

@mivese

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