San Agustín: Un destino turístico con un pasado cruel

Por Vilma Duarte

Su diseño arquitectónico lo dice todo. Piedra sobre piedra, se levanta El Castillo de San Marcos, San Agustín en la Florida, donde me imagino que el almirante Ponce de León perdió las chanclas en las diferentes contiendas.

De lejos, se divisa imponente frente al mar abierto por donde aparecieron los “bárbaros” colonizadores españoles; británicos después.

Hordas de emigrantes europeos apoderándose a diestra y siniestra de las tierras que no les pertenecían y que posteriormente, también se veían obligados a emigrar, -debido a la lucha sangrienta-. Iban y venían de San Agustín a Cuba y viceversa.

Bajo y subo las gradas del tiempo y me adentro quinientos años atrás. Aún con las recreaciones y remodelaciones modernas realizadas a la fortaleza desde 1672, ya que antes era de la mejor madera. El antiguo escenario que percibo es aterrador. Llanto, sufrimiento y dolor. Olor a esclavitud y ansias de ser libres en su propia tierra.

Almirantes y caciques salen a mi paso

En los pasillo me voy encontrando con personajes del tiempo que tuvieron su protagonismo en tan cruel escenario. Ahí está el cacique Osceola, cuyo destino ignoro.

20180917_152805

También conquistadores españoles, como Juan Ponce de León, Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez y junto a su alguacil mayor Álvaro Núñez Cabeza de Vaca quienes además tenían la misión de buscar la “fuente de la eterna juventud”.

Una gran mujer que llamó mi atención, fue la señora Antonia Avero (descediente de españoles), quien fue propietaria de casi todo San Agustín y quien tuvo que emigrar a Cuba con su familia, huyendo de la guerra. Cuentan que ahora su descendencia volvió a la ciudad a recuperar sus propiedades.

Cartas de piedra

20180917_153100

Pintas en las paredes hablan de un mensaje que nunca se envió. Jeroglíficos escritos no con lápiz, sino con alguna herramienta que grabara las cartas de piedra.

El Castillo es inmenso y fue diseñado arquitectónicamente con un material muy particular: “coquina” una mezcla de moluscos y arena, aglutinada por la cal de las conchas, eficaz material, que contrarrestaba y absorbía los proyectiles del enemigo. Ingenio de los constructores de la época.

Coincidencia de primer y tercer mundo 

La comida para los soldados era preparada en cocinas hechas de piedra y cenizas, cuyos fogones encendidos con gruesas rajas de leña de piedra, me recuerdan las cocinas rurales de Nicaragua.

Los comedores de madera rústica ubicados en el patio del centro de la fortaleza. Luego, el centro de recreación conformado por un sencillo tablero.

Y lo que para mí sería mi lugar favorito es el lugarcito para los escribas, que tenían algunos albergues. Estaban conformados por una mesita que servía como escritorio, donde me imagino se escribían con pluma y tinta de tinteros las cartas para los reyes o bien las pocas crónicas de la época.

20180917_151639

De las cárceles ni hablar. Sólo describirlas entro en terror. Pero de ahí nadie soñaba escapar. No había luz más que luz del sol durante el día y los candelabros hasta cierta hora era su destello de luz por noches sombrías y angustiantes. Son aposentos, conformados por camarotes o literas, duras camas de descanso para el ejército de artillería.

Fue en 1821 que San Agustín logra alcanzar la deseada paz. Irónicamente España le vende a estados Unidos, la Florida por 5 millones de dolares.

De centro de dolor a centro turístico

Con la llegada del ferrocarril en siglo XIX, San Agustín, del condado de San Juan y se convirtió en un balneario invernal para los adinerados. Fue la primera costa de la Florida.

Esta fortaleza resistió los ataques británicos del siglo XVIII y también, sirvió como prisión para los nativos americanos. Hoy el Castillo de San Marcos, es un monumento nacional de los Estados Unidos.

El agua del mar está bellamente sereno, quieto y cuenta con su voz silente lo que ahí sucedió.

Dios me libró de haber nacido en ese tiempo o quizás algún gen antepasado estaba en esa ola de horror anti-humano y hace que hoy escriba está crónica.

Cuando oímos en la radio o google nos presenta un destino turístico para disfrutar de unas bien merecidas vacaciones, piense en San Agustín, quien antes fue como el génesis como lo pinta la Biblia que nos presentan. No había nada. Cielo y mar. Pero había tierra y gente floridiana pura y silvestre, que la historia no registra y que desaparecieron como si nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s