También fui estudiante

Por Tamara Morales Orozco

Parece que abril está destinado para los universitarios. Un 20 de abril de 1999, hace 19 años, moría en las afueras de la biblioteca del Banco Central de Nicaragua, Roberto González, un estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Managua, quien recibió un disparo en el pecho cuando participaba en las protestas por recortes al seis por ciento para las universidades públicas.

Ese día estuve dentro de la biblioteca del Banco Central junto a otros universitarios que escapábamos de las balas de gomas y los gases lacrimógenos, que nos lazaba la policía a quienes corríamos en busca de un lugar seguro. El grupo con quien me subí al bus para ir hasta el lugar de la protesta, se dispersó. Solo quedamos una amiga y yo.

Alguien de la biblioteca nos abrió las puertas de una bodega donde varios estudiantes callados y en cuclillas nos escondimos. En ese silencio rotundo, escuchamos el trote de un grupo de personas que se acercaron apuntándonos con sus rifles. Eran los antimotines o anti disturbios.

Nos sacaron en fila india con las manos detrás de la cabeza. Me subieron junto a dos estudiantes más, a una patrulla policial custodiados por dos oficiales. Nos llevaban a la Dirección de Auxilio Judicial mejor conocida como “El Chipote”, pero a la altura del hospital Vélez Páiz, un grupo universitarios con el rostro cubierto apedrearon el vehículo para liberarnos. No entendía lo que sucedía, sentí que alguien me tiró del brazo para escapar. Momentos después la patrulla fue quemada en la avenida universitaria frente a la Universidad Centroamericana, UCA.

Esa suerte no la tuvo Fridda Sandoval que en ese entonces estudiaba la carrera de Ingeniería en Calidad Ambiental, aunque no celebra la actuación de la policía de ese entonces, el trato que recibió en El Chipote fue totalmente distinto. “Nos tuvieron detenidos una noche y nada que ver en comparación con las historias de horror que hay ahorita. Yo me acuerdo que a mí me encerraron con grupo de cuatro chavalas de diferentes universidades de Estelí, de la UNAN León y como a las dos horas de estar en esa celda me interrogaron, un trato lejos de torturas. Me hicieron preguntas como si conocía a Roberto González, que quién nos había mandado ahí, por qué había estado ahí, qué estudiaba, qué hacía; pero en ningún momento hubo maltrato ni intento de violación … al día siguiente nos llevaron a la UNI y nos abrieron un proceso judicial pero como no encontraron nada pues nos eximieron de culpa”, evoca.

Estudiantes niversitarios protestan por el asesinato de Roberto González quienes protestaban por el incumplimiento del 6%. Foto por : Oscar Navarrete.

Al preguntarle qué piensa de la masacre de abril, se horroriza, “esa vez quizás éramos mucho pero nada que ver como han actuado con los estudiantes. Tal vez recuerdo que nos hayan empujado, el silencio de no saber a donde te van a meter o qué te van hacer el miedo que eso genera, pero maltrato de los policías al menos conmigo no fue mi caso”, recapitula.

Era la segunda vez que participaba en huelgas reivindicativas ante un gobierno con políticas agresivas neoliberales y cargado de corrupción. A Arnoldo Alemán igual que su antecesora, le llovió protestas estudiantiles, asonadas de transportistas, de ex policías, levantamiento de barricadas con adoquines que impedían el tráfico, apoyadas o promovidas por el Frente Sandinista.

En ese tiempo la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, ya era el brazo derecho del partido dentro de las universidades, era la época cuando Ortega gobernaba desde abajo. Una figura protagónica y notoria de ese momento, fue la de Fidel Moreno, quien aunque no era el presidente de la organización estudiantil, era el que más declaraciones daba a los medios de comunicación por ser más incendiarias y cuestionar a Alemán. “Hablaba ante las cámaras para exigir que el Gobierno de Arnoldo Alemán cumpliera con las demandas de los estudiantes para que se les entregara completo el seis por ciento del presupuesto a las universidades”, dice una nota de 2017 el diario nicaragüense Confidencial.

Foto: archivo END

Su astucia llegó al punto de traicionar la lucha estudiantil. Se benefició del pacto entre Ortega y Alemán iniciando así su carrera política. Primero diputado nacional del Frente Sandinista en el período 2002-2006; luego pasó a ser director del Instituto Nicaragüense de la Juventud (Injuve) hasta convertirse en el todopoderoso de la alcaldía de Managua.

Once años sin protestas estudiantiles

Cuando Ortega llegó al poder en 2007, las protestas por el 6% desaparecieron. No hubo enfrentamientos, nunca más se usaron morteros, piedras, balas de goma, tampoco quemas de vehículo, herramientas de luchas sociales introducidas por el FSLN desde 1990.

La UNEN actualmente es una organización cooptada por el orteguismo. No se permiten voces críticas a lo interno de las universidades. Las becas se otorgan en dependencia de si se es militante o se tiene afinidad al orteguismo. Hay dirigentes con más de 10 años siendo presidentes estudiantiles percibiendo jugosos salarios.

Managua, Nicaragua.07/Julio/1997.Estudiantes Universitarios se enfrentana Policias Antimotines en su lucha por el 6 por ciento. Revista Domingo La Prensa. Foto: Oscar Navarrete Aguilar.

A partir del 18 de abril de 2018 las y los universitarios cansados de un descontento social generalizado en el país, salieron a las calles a protestar primero en contra de la mala gestión de la quema de la reserva natural Indio Maíz y, después en solidaridad con las personas jubiladas que protestaban por las reformas a la Ley del Seguro Social, detonantes de la presión que se cocía en Nicaragua. Han sido el escudo humano donde han chocado esos proyectiles disparados con venganza, odio y sed de callar el pensamiento libre y crítico.

La autonomía universitaria tiene su historia con Mariano Fiallos Gil, confirió a la universidad la autonomía docente, administrativa y económica. Actualmente en Nicaragua se despiden a universitarios y docentes por haber participado en las protestas de abril. Los recintos se han convertido en jaulas de adoctrinamiento del orteguismo.

Hoy Fridda desde Canadá siente que su deber es manifestar su descontento y repulsa por la actuación de la policía hacia estudiantes universitarios y la población en general. Le ha llevado a juntarse con grupos de nicaragüenses y ciudadanos/as canadienses para crear conciencia pública de lo que pasa en Nicaragua. ¿Cuándo volverá la autonomía a las universidades? ¿Quedarán en vano las vidas de los estudiantes universitarios?

¡Son y serán estudiantes, no delincuentes!

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