El folclore en Nicaragua, una demostración política

Por Tamara Morales Orozco

Suena la melodía seguida de tambores, ocarinas, flautas y otros instrumentos indígenas que entremezclados hacen referencia al baile de la danza negra; canto que sirvió de resistencia en 1978 en la insurrección de Monimbó contra el dictador Anastasio Somoza Debayle, y que hoy suena alto en contra de otro dictador, Daniel Ortega.

Esta vez la canción se acompaña de letra, estrofas que el cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy arregló, para hacer honor, 40 años después, al pueblo indígena de Monimbó de Masaya.

Cuando suena la Danza Negra
en el barrio de Monimbó
es el audaz “santo y seña”
de la movilización.

En tiempos de depotismo
el tirano se convenció
que el coraje de nuestros indios
es llama fecunda de Revolución.

Adelante Monimbó fue la canción que utilizó para su presentación artística Zolank Campos Díaz, una nicaragüense de Managua que reside en Zaragoza, España en la inauguración de la exposición fotográfica “La Nicaragua insurrecta”.

El traje folclórico es azul y naranja. Su cabello recogido lo adornan unas grandes flores muy coloridas. A sus ojos y sonrisa se antepone una máscara azul y blanco, propuesta que utiliza para enviar un mensaje de protesta dice Zolank, “uno es el baile de negras, que es un baile que se interpreta con máscara y se usa para burlarse … que en este caso la máscara no solamente es la interpretación de un personaje que sería Nicaragua, nuestra cultura, nuestro baile; sino es para decir que aunque estamos viviendo represión, seguimos bailando, no nos callamos, de esa manera protesto pacíficamente”.

En la pedagogía del juego, una metodología interdisciplinaria de las ciencias sociales, existe la ludopedagogía, una propuesta política que tiene como objetivo generar actitudes o acciones individuales o colectivas para transformar la realidad a través de ámbitos psicosociales, culturales y políticos. Son acciones lúdicas como el juego, el teatro, el performance, la danza, el arte, la poesía en una lógica de acción y reflexión.

Se oye el tronar de tambores por allá por Las Cuatro Esquinas,
el vibrar de las marimbas
inundó de ñámbar a mi población,
se oyen matracas y pitos
y hasta los jucos antiguos
van tronando y avisando
que el Torovenado se insurreccionó.

Zolank es profesora de baile, estudió en el Instituto de Cultura en Managua, también cursó la carrera de Marketing y Publicidad. Tiene 26 años de edad, trabaja cuidando a personas mayores y, desde el baile, su trinchera política, expresa su repudio a la masacre que ha cometido Ortega, “para demostrar en Zaragoza que Nicaragua está dolorida, está sufriendo una represión en tiempos de paz que por lo menos mi generación no conocía”, dice.

 

Los tentáculos del poder llegan hasta Zaragoza

A través de sus redes sociales ha recibido amenazas desde cuentas falsas, afirma que le han querido silenciar, “hay gente que me conoce yo soy egresada del Instituto Nicaragüense de Cultura entidad que depende del gobierno y saben que soy maestra, me conocen y me han dicho que por qué sigo hablando si soy egresada del INC, que soy nicaragüense, que no sea golpista y que si voy no voy a salir y ese tipo de cosas, vivo con preocupación”, explica. Aunque nadie le ha dicho que deje de compartir contenido en contra de la brutal represión, se autocensura por temor de provocar dolor en su familia.

Cinco años han pasado desde que salió de Nicaragua por encontrarse sin documentos en regla, pero su situación migratoria hace poco cambió, posee la residencia española. Su dilema ahora es si obedece a la razón o al corazón, “estoy en esa incertidumbre voy o no voy, mi país está en una crisis, puedo entrar, podré salir, está todo bien, porque la normalidad que nos quiere vender el gobierno evidentemente no existe … no poder hablar, no poder expresarte a través de las redes sociales solamente por pensar diferente qué más muestra de represión porque apenas te expresás te dicen si te conocemos, sabemos donde vivís, sabemos quiénes son tus padres, solamente por compartir un artículo”, comenta.

A su vez, manifiesta que entre nicaragüenses se intercambian información, “ayer casualmente hablaba con un amigo que viajó allá y me dijo que le quitaron el teléfono que si voy a ir que borre las redes sociales del teléfono; entonces estamos sitiados, secuestrados en nuestra propia patria y quienes estamos fuera privados de poder regresar libremente y disfrutar de nuestras familias”.

Nada está normal

La normalidad que el gobierno día a día expresa en su discurso es una falacia porque “condenan al que piensa diferente, al que ayuda es perseguido, entonces debemos de pensar no sólo en nosotros mismos sino en la gente que tenemos en Nicaragua, pero sin dejarnos amedrentar y sin callarnos porque al final es lo que ellos buscan y no podemos callarnos ante las injusticias”.

Vuelvo a conectar con la canción, la veo bailar y se me eriza la piel. Invaden sentimientos de orgullo, dolor y resistencia. Aunque en sus primeros años en España, Zolank no bailó por el cambio cultural, volvió a su identidad, a su pasión gracias a su nueva situación migratoria. “Cuando se está aquí se pasa por un montón de trampas además de la soledad y la frustración … pero siempre entran las ganas y el deseo de regresar a lo que vos sos, porque perdés la identidad cuando venís acá, venías a trabajar en algo que no habías hecho aunque es un trampolín, como un momento que estás aprendiendo para salir adelante”, recalca.

Adelante Monimbó
nadie detendrá jamás
esa fuerza incontenible
de valor y dignidad.
Adelante Monimbó,
estaré siempre con vos
si yo me encuentro a tu lado
estoy arropado con tu bendición,
si yo me encuentro a tu lado
me siento blindado con tu corazón.

(Con música de la Danza Negra)

Zolank fue maestra de baile en Nicaragua y quiere serlo en Zaragoza, para ella es importante transmitir a la niñez migrante nicaragüense sus conocimientos, resalta que “estos niños están creciendo con una brecha cultural importante, ellos están separados de sus raíces y me indigna como maestra de baile y como nicaragüense, porque a veces decimos por participar voy a ponerme un güipil, un traje folclórico y voy a bailar aunque no sepa lo que estoy bailando, aunque no sepa por qué llevo este traje puesto, lo que significa; entonces, lejos de ayudar a nuestra cultura lo que hacemos es dañar nuestro patrimonio”.

Foto: cortesía

La utilización de los símbolos como respuesta hacia el poder, se ha visto lleno de creatividad en  la solidaridad, en las movilizaciones y la organización popular, también en quienes viven en el exterior. Hemos visto bailar la danza negra, el güegüense, escuchando consignas como “El pueblo unido jamás será vencido”, música de protesta, concentraciones de globos azules y blancos con mensajes hacia  el régimen Oretga Murillo, simulación de árboles de la vida o chayopalos y un repertorio de expresiones culturales. Elvira Cuadra socióloga e investigadora nicaragüense explica en su blog Tiempos interesantes, que uno de los rasgos más importantes de esta insurrección es la disputa de los símbolos del poder …  que acompañó la lucha contra la dictadura somocista, especialmente la canción ‘Qué vivan los estudiantes’ y ‘El pueblo unido jamás será vencido’, han sido apropiadas nuevamente por los estudiantes y toda la gente que ha participado en las marchas … el himno nacional, los poemas, así como una nueva y abundante producción artística nacida de estos cinco meses, se han sumado como símbolos resignificados o nuevos”.

El sociólogo y politólogo nicaragüense Silvio Prado, manifiesta que el folclore, por ejemplo, es una vía de la demostración política, “son significantes y significados que se lanzan contra la otra parte que también los entiende porque son igualmente nicas. El baile, las canciones, la poesía y las consignas, no tendrían el mismo efecto si el oponente fuese un extranjero. De modo que lo simbólico también es un valor decisivo en esta lucha. Veamos, si no, el uso de la bandera y del color azul y blanco … es como si se utilizara en contra de una fuerza extranjera, para quien la bandera sería símbolo del enemigo. Esto es un nuevo rasgo de nuestra cultura política. Se ha despojado al orteguismo de la bandera nacional, se le ha dejado sin símbolos nacionales”.

Me quedo con las líneas de Prado: “sin duda alguna, esta lucha ha revolucionado la cultura política de la sociedad. El fenómenode los autoconvocados frente a la partidocracia y, más aún, frente al vanguardismo del FSLN”.

Han pasado 40 años
de aquellos días de gloria,
y se repite la historia
la masacre de la juventud.
Han pasado 40 años
no aprendimos la lección,
pero el pueblo no se olvida
de tanta perfidia de tanta traición.
(Coro de ocarinas, atabales y marimbas)

¡Viva Monimbó!

Adelante Monimbó
nadie detendrá jamás
esa fuerza incontenible
de valor y dignidad.
Adelante Monimbó,
estaré siempre con vos
si yo me encuentro a tu lado
estoy arropado con tu bendición,
si yo me encuentro a tu lado
me siento blindado con tu corazón.

(Con música de la Danza Negra)

 

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