Belky y su escuela de vida

Por Mirna Velásquez S.

Cuando me contó su historia tuve tantas ganas de abrazarla, expresarle en persona lo grande que es y repetirle tantas veces como fuera posible “¡gracias por existir!” Esta entrevista transcurre en un video chat y a pesar de la distancia puedo sentir el olor de su casa a azúcar mezclada con harina, huevos, mantequilla, humildad, alegría y sinceridad, mucha sinceridad. Belky es simplemente excepcional. Es nicaragüense, tiene 36 años, vive en San Sebastián, al norte de España, a donde llegó con sus títulos de bióloga química y técnica agropecuaria, para sacar su mejor versión como planchadora, cocinera y empleada del hogar.

Su viaje a España comienza con una amistad de esas que pareciera que ya no existen, ¡pero sí!, aún quedan amigas y amigos que lo dan todo. De un grupo de ocho amigas de toda la vida, primero emigraron dos. Estas ayudaron a otras dos y al final seis de ellas residen en San Sebastián (Donosti, en euskera, la lengua del País Vasco). Sus amigas le pagaron el boleto de avión a Belky y ella por su lado consiguió un préstamo de dos mil dólares -con intereses altísimos-, poniendo como garantía la escritura de la casa de su suegra. Y así comenzó la aventura llamada España. Una deuda de 4,500 euros fue saldada con mucho trabajo y un poco de suerte.

Un día después de llegar a San Sebastian consiguió su primer trabajo. Un golpe de suerte que estaba para ella. Entró en un locutorio en el momento justo y encontró a la persona justa. Esta parte de su historia me conmueve mucho porque salta a la luz la solidaridad entre las mujeres. Una chica nicaragüense que trabajaba en un locutorio, sin conocerla de nada, le hizo el contacto para cuidar a una anciana y ya. El trabajo era suyo. Recién aterrizada, sin saber nada del país, ni las leyes, le ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos: sobre explotación laboral. Trabajaba de lunes a lunes, sin descanso, ni vacaciones ni día libre.

Su primer contacto con Europa fue durante el viaje, en una escala en Paris, a donde pudo sentir por primera vez en su vida, un invierno parisino. ”Se me paralizó la boca y tuve ganas de llorar sólo al sentir el frío”, recuerda.

En ocho años viviendo en España consiguió traer con sigo a su marido Antonio, a su hijo Belnian y a su hermano Carlos. Vivió la angustia de la muerte de su madre en la distancia, y la desesperación que traen las enfermedades en la familia, cuando se está tan lejos.

“Fue duro con la muerte de mi madre. A veces, en el momento en que se toma la decisión de viajar, no se piensa en eso, pero luego te das cuenta que no sabes si vas a volver a ver a la gente que dejas, si vas volver a abrazarlas, es un viaje sin retorno”.

Oportunidades en las adversidades

Aprendiendo cocina tradicional vasca. Foto: cortesía

Los primeros años fueron muy inestables a nivel laboral, pero Belky lo transformó en algo bueno. Lo primero que hizo fue hacer un curso de cocina regional vasca. Sabía que para cuidar abuelita/os necesitaba un “plus” y aprendió a preparar los más exquisitos platos de la comida tradicional, como el marmitako, desarrollando así su pasión por la cocina y de paso, buscando que no la echaran de los trabajos. “La vida nos hace sacar cáscara y resurgir, porque es lo que toca”, comenta.

Luego vino otro curso, el de repostería, que hoy le permite tener ingresos extras trabajando también desde su casa y con ello pagar los libros del cole de Belnian.

También hizo otro curso para darle segunda vida a las cosas. Reciclaje de ropa usada. Con pantalones jeans descartados ella ha tapizado bancos y confeccionado bolsos, almohadas, cojines. Más tarde vino el curso de crochet, elaborando bolsos, a base de tela de camisetas recicladas. Y también aprendió a hacer bolsos y sombreros con las bolsas plásticas. ¡Qué tal!

“Pienso que en medio de lo que nos toca vivir y estar en un país distinto al nuestro, hay que aprovechar las cosas buenas que se puedan, absorber lo bueno y no quedarnos estancadas en como empleadas domésticas. Es difícil porque representa un sacrificio pero al mismo tiempo lo hago porque sé que no voy a ser eterna. Siento las ganas, la necesidad de volver a mi país para implementar las cosas que he aprendido; no volver peor de como me he ido”, reflexiona.

Esta es la forma en que Belky se ha integrado a la cultura española. Ella piensa que este país da muchas oportunidades para integrarse pero somos nosotra/os misma/os quienes nos cortamos y nos podemos impedimentos para no hacerlo.

Ahora, le quedan sus recuerdos como maestra de primaria y secundaria en el norte de Nicaragua y la enorme satisfacción de haber dejado un aporte a su país y, sobre todo, le reconforta el hecho de poder ayudar a su familia. Mientras tanto, sigue dejando huella, enseñando a hablar “nica” a las familias que le dan trabajo y atrapando con su sencillez y honestidad, demostrando que otra forma de ver la vida, es posible.

«Todo trabajo es dignificante y con orgullo hoy y siempre diré: GRACIAS DIOS por mi trabajo, fuente de grandes bienes y gratas realizaciones. Que sea él mismo quien me de el don de superar en mi labor los problemas, soportar las contrariedades y gozar de esa calma que ofrece la paciencia. Un trabajo no te limita, también permite desarrollar capacidades y dar buen fruto con los talentos. Un trabajo nos hace madurar, impide sumirnos en ese mundo de la pasividad y nos vuelve dinámicos. Personalmente digo es el campo que se me brinda para ser creativa, solidaria y generosa para dar lo mucho que he recibido. Cuando se aprende a trabajar con amor se alcanzan metas que se creen imposibles y lo mas importante, que si laboramos con entusiasmo, lo difícil se torna fácil y lo pesado se hace ligero. Cada día pido a Dios, que no se haga mi trabajo más fatigoso con las quejas y el mal genio, sino que, al contrario, tome mi labor como un servicio y una oportunidad de hacer el bien” Tomado del muro de Facebook. Foto: cortesía

 

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5 comentarios sobre “Belky y su escuela de vida

  1. Mi querida Belkori siempre te enrumbastes por el camino del bien, a pesar de los obstáculos, fuistes y seguis siendo excelente hija, madre esposa y amiga, fui testigo de tu angustia por tu madre, pero Dios y el pueblo sabemos del gran amor por tu madresita, y recuerdo ahora el amor por tu mita Chabela(la Guapa)Dios tesiga bendiciendo y no escribo mas porque no me caben las palabras para Felicitarte.

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  2. Es impresionante lo que relata la nota, realmente eso termina de confirmar que es una mujer luchadora, me alegra muchísimo saber que a pesar de todos los peldaños que ha tenido que escalar no se ha detenido, sino para tomar impulso. Me parece oportuno comentar que soy fruto de su desempeño profesional en Nicaragua Belky fue mi profesora de Química en la escuela secundaria, fue la fuente de inspiración para que yo iniciará mis estudios universitarios en esta rama de la ciencia hoy día tengo mi título en Química Industrial y estoy iniciando doctorado en Química en la Argentina. Soy parte de su carrera. Un abrazo a la distancia.

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  3. Dios te bendiga siempre siempre, eres ejemplo a seguir para todas esas mujeres que cómo tu luchan por los suyos, luchan por alcanzar sus sueños , ánimos amiga, me emociona leer todo esto y saber que en verdad es cierto
    Fuerte abrazo

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