“Aquí es donde quiero estar”

Por Tamara Morales Orozco

Llegaron cuando eran niños. Se les abría un universo que implicó cambios de barrio, ciudad, amigos, costumbres; de país. Son inmigrantes latinoamericanos de segunda generación que tienen claro dónde quieren estar; además tienen manejo de las tecnologías de información y comunicación, me atrevo a decir, más exhaustivas que yo.

Esta vez les presento a tres jóvenes de Nicaragua, Honduras y Perú.

Anthony Salgado Flores, llegó con cinco años. Después de tres años en España lo enviaron de ‘vacaciones’ a Nicaragua. Volvió con 11 y, desde entonces, ha sido criado y educado en este país. Tiene 21 años. Nació en Managua, creció entre la capital centroamericana y Vigo, una ciudad gallega a pocos kilómetros de la frontera con Portugal.

Cuando converso con él, no encuentro el acento nicaragüense. Yo con mi deje ‘nica’ y él, con el cantadito gallego me repite varias veces tú, vale, ostia o guay; pareciera que nació aquí.

 

Se siente español, se siente gallego, “no es por el hecho que no me gusta mi origen porque hay amigas de mi madre que dicen que soy matamama porque hablo españolizado o por la gente con la que me relaciono o por como ando vestido, se lo toman a mal. Me juzgan solo por hablar así, he vivido mucho tiempo aquí y hablas como aquí, te gusta la cultura de aquí. Si tu vienes de pequeño a un lugar tarde o temprano le coges cariño”, comenta.

Wilmer Leandro Cárcamo Gutiérrez tiene 20 años. Llegó con 11 (prefirió no compartir fotos). Afirma que la adaptación no le fue difícil; gracias a sus padres se arropó con gente de su país, Perú. “Fue más llevadero, ellos tenían un grupo, una comunidad de peruanos y compartíamos”.

Estefany Fernanda Martínez Rodríguez, es hondureña llegó con 11 años, hoy tiene 19. Recuerda que lo que más le impactó al principio fue ver distintas razas y nacionalidades en su colegio, “no me ubicaba muy bien al principio porque en Honduras solo hondureños habían, y en el colegio habían marroquíes, ecuatorianos y otras; pero luego entre los profesores y eso; me adapté rápido más rápido que mis hermanas”.

 

Los tres son inmigrantes latinoamericanos de segunda generación, -hijos de extranjeros traídos a edades tempranas o nacidos en España-, que adquirieron nuevas formas de relacionarse. El estudio Crecer en España: la integración de los hijos de inmigrantes, concluye que el 78,4% de la segunda generación de inmigrantes (de cualquier nacionalidad) no han tenido problemas para integrarse.

“Cuanto más tiempo pasan en el país, más aumenta el sentimiento de pertenencia”, Rosa Aparicio, catedrática Sociología, Universidad Pontificia de Comillas e investigadora del Instituto Universitario José Ortega y Gasset y, co autora del estudio Crecer en España: la integración de los hijos inmigrantes.

Es por ello que los tres no cambiarían lo que han construido aquí, las relaciones con sus amigos o dejar a sus novias o parejas.

Wilmer
Diseño: T. Morales Orozco

 

Estos jóvenes comparten aspiraciones de estudios y trabajo. Estefany estudia un curso de Formación Profesional (FP) en Auxiliar de Enfermería.  En torno a un 70% desearía cursar estudios universitarios y de posgrado, sobre todo ellas (77%). Aunque sus expectativas de conseguirlo son, en muchos casos, inferiores, debido a los inKevin terminó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y, quiere formarse en un ciclo medio de Industria Térmica y de Frigoríficos. Wilmer está en la universidad, este es su segundo año de Grado en Historia, en la Universidad de Santiago de Compostela. Con mucho esfuerzo sus padres le pagan universidad, alquiler de apartamento y manutención.

Ante mi pregunta de si sus padres decidieran irse, ¿qué harían ellos? Categóricamente expresan que quieren quedarse, aunque la decisión signifique quedarse solos. “Es difícil la pregunta pero creo que no volvería porque ya estoy haciendo aquí mi vida y ya estoy estudiando aquí y, además como ya soy mayor de edad pues no me puede obligar. España me gusta porque hay más libertad, puedes caminar por las calles tranquilamente, más seguridad. En Honduras no lo puedes hacer, aquí hay mucha seguridad”, dice Estefany.

Susan Thompson (2)
Diseño: T. Morales Orozco

 

Kevin está claro de los deseos de su mamá siempre se lo ha expresado, pero alega rotundamente que él se quedará. “Me gusta aquí, dos porque conozco a mi gente, conozco la cultura, conozco no solamente no me iría más bien me iría a otro país en dado caso. A Nicaragua a visitarlo solamente … pero para vivir no me gustaría porque yo sé que aquí puedo andar con mi móvil por la calle no me va a pasar nada a las tres o cuatro de la mañana”.

Wilmer, aunque añora a sus abuelos en Perú y dice que “se hacen mayores, tengo uno que ya murió, mis amigos se han ido de mi pueblo y aquí yo he conocido a otros grandes amigos con los que yo quiero estar, está mi carrera, además cuando ya te haces mayor de edad también vas dependiendo menos de tus padres porque habrán días que mis decisiones serán los que cambiarán el rumbo de mi vida y ahí mis padres por muy protegido que me tengan no podrán intervenir. Aquí es donde quiero estar”.

Susan Thompson
Fte: Diario El País. Diseño T. Morales Orzco

Aunque la crisis económica apriete a sus padres, son optimistas; consideran que hay oportunidades pero hay que salir a buscarlas. Si tuvieran que moverse a otro país no sería el de nacimiento sino un tercer país de la Unión Europea. Lo de independizarse, aunque les mete un poco de respeto la decisión tarde o temprano, la tendrán que tomar.

 

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