Ordenando mi bolsillo

Por Tamara Morales Orozco

Hay experiencias que pueden marcar tu vida para bien o para mal. De las malas, por ejemplo, cada persona tiene la capacidad para convertirlas en fortaleza, si así lo desea, como es el caso de Gisella Canales, una peruana con más de 25 años viviendo en Nicaragua. A sus 28, es comunicadora social, especializada en temas económicos y editora del área de economía de un diario nacional nicaragüense. Es madre de una niña linda, Isabella y, tiene dos hermanas menores nicaragüenses.

Me reuní con ella en mi último viaje a Nicaragua, para hablar sobre dinero. Aunque no la conocía físicamente, sí había escuchado hablar de ella. Una joven con muchas responsabilidades.

Llegó a Nicaragua a principios de los años 90 por accidente. Su destino final era Estados Unidos. Los cambios políticos y económicos en esa década en Perú, forzaron a su familia a emigrar. Con la ayuda de una tía que vivía “allá”, lograrían establecerse para tener una mejor vida.

La idea era llegar a Estados Unidos, entrar mojados a ese país, ¿por qué tus padres decidieron quedarse en Nicaragua?

La travesía que vivimos (…) mis padres, abuela materna y yo supera cualquier película: fuimos abandonados en medio del caribe por personas que se dedican a “cruzar” migrantes. Veníamos de la isla San Andrés hacia Corn Island y al detectar a patrullas marítimas decidieron bajarnos de la lancha y dejarnos a la suerte. Los oficiales nos encontraron, detuvieron y trasladaron a Managua. En ese trayecto nos despojaron del dinero que traíamos y después de semanas nos liberaron, dejándonos en un país desconocido con solamente 20 dólares para cuatro personas.

En el camino hubo personas que nos tendieron la mano y con los días y mucho trabajo, mis padres empezaron a ganar algo de dinero. Mi abuela siguió hacia el norte con ayuda de mi tía y mis padres decidieron “esperar” para reunir más dinero. Vieron que aunque el trabajo era duro, ganaban lo suficiente para vivir y ahorrar. Se fue pasando el tiempo y empezaron a adquirir cosas, incluyendo un terreno donde luego fue nuestra casa (…) mis padres detectaron la oportunidad de hacer negocios y lo aprovecharon, aunque luego por la mala administración de sus finanzas lo perdieron.

 ¿Por qué decidiste quedarte en Nicaragua? ¿Te sentís más nica o siempre extrañas tu país natal?

Cuando mis padres (por separado, en todo ese tiempo rompieron la relación) cayeron en la mala racha económica optaron nuevamente por buscar oportunidades en otro país. Yo estaba empezando la carrera y estaba clara que no podría llegar a estudiar si me iba con alguno de ellos, por eso decidí quedarme (…) fui haciendo mi vida y eso hizo que no considerara irme. Perú lo conocí apenas el año pasado. Desde que salí no había regresado y quise darme la oportunidad de volver a mis raíces. Regresé maravillada y hasta consideré regresar a vivir allá algún día, pero no ahora.

“Mi aversión hacia la mala administración de nuestras finanzas surgió por la experiencia de mis padres: por no tener hábitos de consumo saludables terminamos con una familia repartida en dos continentes. Y es algo que se ve todo el tiempo en nuestros países”.

Las experiencias marcan

La mala administración de las finanzas de sus padres, fue un motivo para no repetir los mismos errores. Sabe muy bien cómo controlar el dinero, pareciera como si fuera una lección a sus padres, de que su hija es toda una experta en finanzas personales. “Empecé en esto de las finanzas personales porque veo con frecuencia muchas personas cometer los mismos errores de ellos y quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para evitarlo”, manifiesta.

Llegó al área de economía por casualidad. “inicié mi trabajo en La Prensa en la sección de Revista Ahora Vida (…) me veía más en Política o Nacionales, pero hubo una plaza en economía y el jefe decidió trasladarme ahí. Yo estaba estupefacta, aunque no me daban temor los números mis conocimientos en materia económica eran nulos y sabía que las expectativas hacia mí eran altas”, explica. Y tomo la sartén por el mango; lleva cinco años siendo editora.

Una cosa lleva a la otra

Con el deseo de contribuir con la sociedad nicaragüense en enero de 2016 escribe su primera publicación semanal sobre finanzas personales -después de tres años de estar posponiéndolo-. Al ver que la respuesta fue positiva y que sus lectores querían más, decidió crear el espacio digital Dele Peso a sus Pesos, para educar a las personas sobre cómo usar mejor el dinero. “Yo hago una combinación de mi experiencia periodística para mis artículos y no escribo solamente, estoy empezando a recibir colaboraciones. En mi sitio hablan especialistas en otras temáticas y me encargo de dar un giro a esa información para el propósito de mi web”, detalla. Se ha dado cuenta que “no hay una cultura de manejar bien nuestras finanzas personales en Nicaragua”, versa en su página.

El nombre del blog es muy local, muy nica o muy latino, ¿por qué? ¿Cómo surgió?

Al tener claro el público al que quería dirigirme -segmento con poco acceso a información financiera, con ingresos bajos y medio bajos-, pensé que era necesario un nombre que sintieran cercano, del que pudieran apropiarse. ¿Cómo le decimos a la moneda nacional? Pesos. No le decimos córdobas, popularmente decimos “100 pesos”, “no tengo ni un peso” (…) entonces quise jugar con eso, el uso que damos a la palabra y su significado, y en una lluvia de ideas salieron variantes del nombre.

Gisella considera que la mayoría de la gente no planifica cómo hacer sus gastos, no se fija metas financieras, no ahorra y tiende a sobreendeudarse. “Es un problema latinoamericano, pero acentuado en los países más pobres, como Nicaragua (…), los estudios de organismos internacionales como el Banco Mundial y Cepal lo comprueban. Tenemos mucho por hacer en materia de educación financiera, pero es una tarea que deberíamos asumir más personas”.

Los inmigrantes sobreviven, trabajan, consumen y ahorran. En las ocupaciones más diversas, para las que pueden estar preparados o no, pero en las que su contribución es evidente, porqu

Cree que a través de su plataforma aporta a la democratización de las finanzas personales, “sobre todo porque es información gratuita y ahora en Nicaragua el acceso a internet también es mayor (…) pero aún hay un gran segmento (área rural y el Caribe) donde aún no llega con fuerza este tipo de contenido. Revertir esa situación es una de mis metas en el mediano plazo”, agrega.

¿La población inmigrante es más o menos ordenada?, ¿el hecho de enviar dinero hacia sus países de origen y dejar para vivir en el país de destino, implica un mayor control de sus finanzas?

El hecho de sacrificarse al alejarse de la familia y su tierra hace un cambio inmediato en quien emigra (…) si bien el que emigra aprende la lección y mejora, también podría fomentar en sus países de origen todo lo contrario: el despilfarro y consumo desmedido de las remesas. Distintas encuestas e investigaciones demuestran que la mayor parte de las remesas que llegan a Latinoamérica se destinan a consumo. Es ahí donde tienen que prestar atención quienes envían el dinero, hacerle ver a sus familiares lo difícil que es ganar ese dinero que mandan, porque hay una percepción errada de que mudarte a otro país automáticamente te llena los bolsillos de dinero y ustedes y yo sabemos que no es así.

Estudio Migrantes ahorradores diario El Confidencial

Estudio del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) 2015. Fte: http://www.elconfidencial.com

 

Las finanzas también ayudan a emprender. Por lo general, cuando la gente regresa a su país, tiene la idea o ilusión de invertir en algo. ¿Qué es lo recomendable?

Lo recomendable es pensar a largo plazo. No hay que perder de vista que no podrán trabajar por siempre y si se acostumbra a los familiares en sus países de origen a vivir únicamente de las remesas, se crea una dependencia económica muy peligrosa. Lo primero que les recomiendo es no enviar todo el dinero que les quede “libre” después de sus gastos. Generalmente los migrantes pagan su renta, comida, transporte y servicios básicos y todo lo demás lo mandan a sus países, con la esperanza que quienes reciben el dinero ahorren y gasten correctamente lo enviado, pero el riesgo de que esto no ocurra es demasiado alto. Por tanto, quienes trabajen fuera de sus países deben ahorrar pensando en ese momento en que ya no podrán trabajar e igualmente necesitarán dinero para vivir. Deben recordar que nadie les mandará remesas a ellos.

Otra opción es fomentar un emprendimiento entre sus familiares que viven en el país de origen. Hay casos muy exitosos en países como Colombia, donde el flujo de remesas se ha convertido en capital para pequeños negocios que han ido creciendo y rompiendo la dependencia económica hacia el migrante. Desde alguna tienda o pequeños talleres de producción artesanal. Cada familia conoce mejor qué oficio se les da mejor.
 
También es bueno invertir en bienes raíces. Si se piensa en el mediano o largo plazo esta opción permitirá tener mejores ingresos en el futuro (por la ganancia de plusvalía). Comprar un terreno o una casa para rentar es una buena opción en países como Nicaragua, que tiene un déficit habitacional de casi un millón de viviendas: siempre habrá personas buscando dónde vivir, lo que lo convierte en una oportunidad de negocio a futuro.
 
Sobre si regresar para instalar un negocio, hay que recordar que el punto de equilibrio de los mismos es de dos a tres años, es decir que los primeros años no verán ganancias necesariamente. Hay que estar preparados para ello y no pensar que se vivirá de eso desde el primer día. La ventaja que tenemos ahora es que en internet podemos encontrar tanta información y cursos gratuitos sobre una infinidad de temáticas, que permiten crear con mejor base un negocio y capacitarse.

Vilma Duarte, colaboradora de Ciudalatina en Estados Unidos, le preguntó a varios inmigrantes centroamericanos en Miami ¿qué piensan sobre el ahorro? y esto fue lo que respondieron:

No ahorro porque me dan miedo los bancos. Una parte de lo que gano se lo mando a mí familia, porque el día que me valla, no me iré con las manos vacías.
Diseño: T. Morales Orozco

Le pedí a Gisella me diera unos consejos para saber cómo ahorrar. Cada vez que hago la compra en el supermercado termino, sin explicación ninguna, metiendo cosas  que no necesito en el carrito. Así como me pesa salir temprano a trabajar, tengo que darle  más peso a mis pesos. ¡Espero también te sirvan!

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7 comentarios sobre “Ordenando mi bolsillo

    1. Ya ves José Adán hay historias de vida que no sabemos y que son lecciones a la vez. Gisella de una debilidad de sus padres la convirtió en una gran fortaleza, sobretodo, cuando siente la necesidad de ordenarnos financieramente a un montón de gente! Eso es loable.
      Un abrazo (Tamara)

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  1. No conocía la historia de Gisella…bueno tampoco la conozco en persona, pero como ahora lo virtual es “casi” real, puejjj, digamos que la conozco un poquito. Me parece un ejemplo de superación y de innovación. En cuanto a la entrevista, bravo Tamara, saliste rallada, se de nota la “tomasitud”

    Un abrazo

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    1. De esas historias que te enseñan muchas lecciones. Cuando la conocí en persona – tampoco la conocía- me quedé intrigada con su historia familiar. Dije esto es para que la gente conozca que la vida da vueltas. Es como una lección para sus papás de una debilidad financiera supo convertirla en una gran fortaleza. Gracias Silvito lindo por lo de rayada 😘 (Tamara)

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