La última en apagar la luz

Por Tamara Morales Orozco

  • Todo 2016 se la pasaron haciendo colas las y los venezolanos para intentar lograr obtener papel sanitario, desodorante, pasta dental, pan, harina de maíz, compra del supermercado o medicamentos

Reunía todas las condiciones para emigrar. Hija de español nacida en Venezuela, la familia y amistades en el exterior le insistían en que se fuera. Pero no. Siempre fue reticente en desafiar al destino. Excusas, excusas y más excusas; no quería irse, hasta que no aguantó la olla de presión que es hoy Venezuela.

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Casi dos millones de venezolanos han emigrado en los últimos 17 años, de los cuales 53% han ingresado a suelo español y 51% a EEUU. Fuente: Ian de la Vega, profesor Universidad Simón Bolivar. http://www.globovision.com

Nos citamos en un parque cerca de la casa de una hermana con quien vive. El seseo de su acento y el cantadito peculiar venezolano, me hacen sentirme como en casa. Moquea del catarro producto del frío. Sus manos, que se mueven al compás de lo que expresa, han sido víctimas del clima de la  región donde llegó hace tres meses, en La Coruña, al noroeste de España.

La forma de expresarse jocosamente, contradice ese luto que lleva por dentro, y por el que todas las personas que migramos pasamos. En Caracas quedó más de la mitad de su vida personal y profesional. “María Fernanda”, hoy tiene otra realidad. Vive en una ciudad mucho más pequeña con un clima más violento y una cultura diametralmente opuesta.

De cuatro hermanos, fue la última en apagar la luz y cerrar las puertas de su casa. Tiene 48 años, es Comunicadora Social; trabajó en televisión, publicidad, es traductora del idioma del inglés, y últimamente, realizaba investigaciones de mercado para empresas de publicidad.

TM: ¿Le distes excusas por mucho tiempo a tu familia y a vos mismas, ¿cuál fue el detonante para decidirte?

En el 2014 las cosas estaban muy mal y no las sentía demasiado porque lo que ganaba era suficiente para más que sobrevivir. Por ejemplo, comprarse un TV de 32 pulgadas es una odisea pero mi novio y yo podíamos comprarlo por internet. Nosotros vivíamos como en una burbuja. Sin embargo, cuando salía a la calle, veía la otra cara de Venezuela, la gente me fue abriendo los ojos y, ahí fue cuando dije que estábamos muy mal e iba a empeorar, y  fue en 2015 que me empezó a pegar a mí.

Caí enferma con Chinkungunya y me encontré sola a pesar que estaba con mi pareja, su familia y la esposa de mi papá, en ese momento, me di cuenta que mi vida no era la ideal como creí que era. Primero porque económicamente  me empezó afectar por el aumento de precios.

16880183_10154213016501044_585423516_oTM: ¿Cómo? Porque tu realidad era de una persona con un nivel socioeconómico medio, vivías en una zona tranquila, privilegiada en las afueras de Caracas, una urbanización de altos muros y rejas con vigilancia las 24 horas

MF: Todos mis vecinos, mis conocidos decían que no iban hacer cola que eso era humillante. Todo mundo me decía, chama eres una exagerada, estás loca cómo se te ocurre hacer colas, pero empecé a cubrirme las espaldas. Llegué a tener guardados ocho meses de tratamiento porque yo sufro de hiperinsulinismo y necesitaba cubrir mis necesidades básicas. Empecé a comprar champú por galones, acondicionadores por galones y a tenerlos en cajas.

TM: Hemos visto a través de las noticias en medios internacionales que la gente hace colas, ¿vos hiciste?

Por dos años. Como trabajaba desde mi casa, pude hacer cuanta cola hubo posible. Según el número de cédula, a mí me tocaba ir los martes y los sábados, entonces me iba a las tres, cuatro de la mañana porque si llegaba a las seis, quedaba como a 200 metros de la entrada del establecimiento. Hubo momentos en que me regresaba sin nada sí.

Los supermercados barridos, los estantes llenos solo de latas de guisantes de cosas importadas que no se consumen. A través de chats de whatsApp con mis vecinos, nos avisábamos que en tal o cual lugar había jabón de lavar, pasta de dientes, papel higiénico, desodorante o cualquier producto que escaseaba rápido. Mis hermanas desde España me llegaron a mandar desodorante, medicamentos, papel sanitario, y un montón de cosas más.

TM: Pero, ¿hay una serie de productos básicos que son regulados por el gobierno como el arroz, harina de maíz, aceite, frijoles, mantequilla, ¿entonces no hay hambruna como dicen?

MF: Los precios de esos productos están congelados. Las empresas que los producen gastan más en producir que el precio de venta permitido por el gobierno, esos productos son los de mayor consumo como la harina de maíz que tiene el precio congelado. Venezuela llegó a exportar comida y ahora no produce suficiente para ella; entonces ¿cómo se puede justificar que un venezolano que ame este país, ame esta vaina?. Si a eso le sumas que para producir un producto hay que importarlo, necesitas divisas -dólares- que solo el gobierno las da, porque cuidado te pillan comprando en el mercado negro, es ilegal. Una empresa tiene que pedirle al gobierno que le permita comprar las divisas para luego comprar afuera. No es rentable. Chávez expropió muchas empresas y éstas ahora no producen nada. Todo es un parapeto montado por el bendito populismo.

TM: ¿Y eso del populismo la gente, se lo cree?

MF: Claro. Mira yo extraño muchísimo a Venezuela pero en la que yo crecí que era una Venezuela absolutamente multicultural. Todos éramos mezclados, absolutamente todos. Yo nunca sentí que hubiese diferencias entre nosotros. Mi pareja es moreno oscuro. Las parejas interraciales en Venezuela es algo súper natural pero hubo una cosa que yo no percibí cuando pequeña. Había como un resentimiento hacia lo extranjero y Chávez lo capitalizó. Chávez era un tipo sumamente resentido que capitalizó diferencias que existían y que no existían. Y ese cuento de que el blanco es malo, de que el rico es malo muchísima gente se lo creyó y todavía lo cree. Creó odio, resentimientos entre nosotros mismos.

TM: ¿Pero el pueblo venezolano, respalda el actual gobierno?

MF: En este momento los que respaldan al gobierno son una minoría y eso el mismo gobierno lo sabe, ellos no tienen ahorita la mayoría. Pero sí hay un pueblo chavista que no está de acuerdo con Maduro pero sí cree que Chávez era una especie de semi Dios, que todo lo que hizo fue perfecto, maravilloso y justificado. Es una figura intocable para el chavista medio, son convencidos de que su pensamiento cambió a Venezuela y probablemente iba a cambiar el mundo. Ese discurso es una gran mentira porque no mejoramos en nada. Las infraestructuras más importantes fueron hechas la gran mayoría en la época de Pérez Jiménez. Más bien lo que hacen es azuzar a la gente a través de grupos de motorizados que andan armados para meternos miedo en el cuerpo.

TM: ¿Han pretendido ocultar la inseguridad alegando que es sólo un problema de percepción auspiciado por los medios de comunicación, es un mito?

MF: La inseguridad no es un mito, es una realidad bastante preocupante. Hay un toque de queda tácito que todo el mundo asume si quieres continuar con vida; sin embargo, que hay gente que se arriesga que siguen saliendo en la noche. En lo que anochece ya no puedes andar en la calle.

TM: ¿Crees que las cosas van a cambiar en Venezuela?

MF: No lo sé, porque el que suceda a Maduro va a ser un gobierno impopular porque va a tomar medidas que no van a gustar a muchas personas para tratar de enrrumbar al país. Yo me quiero volver a sentir orgullosa  de mi país, de ser venezolana. Yo me siento mal al decir que soy venezolana porque te miran como si eres un bicho raro aquí en la Coruña. En alguna forma porque nos hemos dejado joder por un grupito que se masificó.

TM: ¿Cómo ves la sociedad que te ha acogido?

MF: En esta ciudad el deporte nacional es, quejarse de todo. No saben lo bien que viven. Además de eso, he notado que tienen una percepción errada del chavismo, con quienes he hablado dicen que Estados Unidos está metido en Venezuela y que va a invadir Venezuela; que Chávez y Maduro lo han hecho bien. Venezuela está invadida por cubanos y no tengo nada en contra del pueblo cubano.

María Fernanda, cree que España tiene oportunidades para desarrollar ideas y crear negocios. Apesarada, dice que volverá a su país en 10 quizás 20 años a abrazar a quienes dejó atrás. Los cambios en Venezuela los podrán ver “los nietos de mis hermanos, ellos podrán ver a una Venezuela pujante si se toman acciones para frenar los niveles de destrucción porque lo que tenemos dentro es un virus que nos está comiendo” interioriza.

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5 comentarios sobre “La última en apagar la luz

    1. Ya estamos en ese camino. No podes pensar diferente porque si no te cesan del cargo público o ya te tildan de la derecha. Creo que la gente no es tonta y bien quedó reflejado el día de las votaciones de noviembre pasado
      Saludos, Adelayda
      Tamara

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