Y me quité la ropa

Por T. Morales Orozco

Es la primera vez y los nervios están a flor de piel. Me frena la idea de tomar el sol en una playa en la que voy a estar totalmente ¡desnuda! Asustadiza, no por lo que voy a ver, sino porque se fijen en mí. Llegamos. Extiendo la toalla, abro la sombrilla, la entierro en la arena, coloco el termo de las bebidas y el bolso de la ropa.

Mi pareja se desviste naturalmente; yo, doy rodeos y me siento a “contemplar” el mar. Cuando ya no puedo estirar más el tiempo; toca quitarme la ropa lentamente como si de cámara lenta se trata. Desnuda, me acuesto boca abajo. ¡Que vergüenza! Mientras, el resto de bañistas, como si nada. Tirados desnudos en la arena, duermen, leen o caminan de extremo a extremo en la playa.

Los cuerpos son variopintos y los tonos de piel también. Unos más esbeltos que otros. Hombres, mujeres y niños/as no puedo decir si hay más un género u otro. Cuando creo sentir que no tengo clavada ninguna mirada; me siento tapándome los pechos para untarme  un poco de bronceador. Nadie mira, ¡que alivio!.Me vuelvo a acostar. Pero ir al mar sólo a tomar el sol es como no gozar, no meterme al agua, es inconcebible para mi.

Pasa media hora bajo el sol y quiero levantarme para darme mi primer chapuzón; vuelve el miedo escénico. Le digo a mi pareja que vayamos al agua. Me levanto y camino detrás de él, para “pasar desapercibida”. Llegar hasta la orilla es una eternidad. Qué felicidad la de estar dentro del agua y zambullirme entre las olas, aunque la temperatura está un poco fría. No pasan ni cinco minutos cuando me dice que regresemos a la toalla. Yo, me quedo, estoy feliz como sirena bajo el mar.

Me quedo sola, ¿qué hago? Otra vez la fobia. No tengo alternativa y salgo como un cohete disparada, sin levantar la mirada. No tengo un cuerpo 90-60-90. Tengo un poco de barriguita y mis piernas ya no son las mismas de cuando fui nadadora o futbolista; eso me avergüenza mucho. Pero llego a la conclusión que son paranoias en mi cabeza, percibo que la gente no se fija en si una tiene un cuerpo más o menos “estilizado”, “fino” o “elegante”. Todo mundo está en lo suyo, por lo que tomo el valor de levantarme hasta tres veces, para ir al agua.

Me gusta. He aprendido que tengo que sacudirme esos prejuicios. He aprendido de la cultura del nudismo aquí en #España. Hoy, lo veo como algo normal y natural. Cada vez que voy a una playa nudista, ya no tengo miedo escénico, ni fobia al que dirán de mi cuerpo.

Pero, hay gente que tiene la mente enferma. Asisten a estas playas con la idea del morbo, de ver el cuerpo de las mujeres, sobretodo, gratis para satisfacerse mentalmente. Hacer nudismo no es sinónimo de provocación sexual. Recuerdo una ocasión que a un hombre le llamamos la atención, disimulando tirado sobre su toalla estaba casi encima viendo a un grupo de mujeres. Un rato después, vimos que se había corrido a pena luz del día en un lugar público. Este tipo de gente son mentes perturbadas y enfermas. Siempre lo vemos y siempre le llamamos la atención. ¡Atrevido!

El nudismo no es lo mismo que sexo o exhibicionismo, tampoco una moda. Es denudarse de prejuicios y liberarse. La Federación Naturista Internacional, dice que es una forma de vivir en armonía con la naturaleza, con la finalidad de favorecer el respeto a uno mismo, a los demás y al medio ambiente. Por eso, cambié mi forma de pensar; bañarme desnuda en la playa es placentero, me da la sensación de libertad. Mi autoestima aumentó en cuanto a la aceptación de mi cuerpo. Hay quienes me dicen que ya me europeicé.

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11 comentarios sobre “Y me quité la ropa

  1. Uhhmmm te gusto enseñar todo chavala.
    Bueno nos enseñaron a tener verguenza de nosotr@s a tener miedo, nos quitaron la libertad.
    Ahhh y no creo eso sea estar “erupiciada” nuestros ancestros sabían que su cuerpo sagrado, un regalo del Dios del universo.
    Bien hecho. Libre tanto como la mente lo permita

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  2. Pues yo me la pasaría en la playa leyendo, leyendo desnudo, pues; talvez caminar un poco sumiendo la panza y sentirme “acorde con la naturaleza”, pero solamente eso. No se me ocurre meterme al mar desnudo, no vaya a ser que un pez travieso me pique “allí” y me desgracie. No mamita, gracias.

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  3. Al principio de la creación, Jehová creo al ser humano sin ropa, era una entera felicidad gozar de esa condición, pero el pecado del ser humano hizo que nacieran los perjuicios, la pena. la conciencia sucia. entonces la primera pareja empezo a esconderse de Jehová y le dijeron a Dios, estamos desnudos, y Dios les dijo. como saben que estan desnudos. bueno habian pecado. Entonces la desnudez es parte de la naturaleza de la creación, se esa cultura los inhibe del peligro, pues les felicito que en esa playa se desnuden de la personalidad que nadie quiere y que sientan la necesidad de ser realmente como fuimos creados. desnudos.

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  4. Hola! qué buena crónica la de tu experiencia nudista. Yo creo que no tendría valor, igual la panza, o que me miren, lo mismo que decías vos, pero igual como decías saberlo hacer, no como ese señor que andaba en otra cosa… Si se sale de control se pierde la esencia. No creo que te europeizaste, simplemente vives una experiencia nueva y si te va bien, pues adelante. ¡qué interesantes los temas de tu blog! Saludos desde Managua!

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