Darío periodista y yo

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Italia, 2010. Foto: M. Riggi

Por: Mirna Velásquez S.

Veinte años después te reencuentro, Darío, avergonzada conmigo misma.

Tus poemas llegaron a mi en el Instituto y te aborrecí desde el principio por la necedad de mi maestra que nos metía insaciablemente tus sonetos, tus versos perfectos en endecasílabos, o de seguidilla, tus estrofas de arte mayor y tus quintillas. Tu modernismo me resultaba pesado.

Mientras cautivabas a las canosas maestras de Español, yo, me ocupaba, de descubrir mi mundo aún de adolescente y niña. Empezaba a conocerme a mi misma en la universidad a mis 17 años y no tuve el tiempo –ni lo busqué- para conocerte a conciencia. No me interesaba entender  por qué te engrandecían con tanta extravagancia.

Me inquieta la conciencia recordar aquella lejana tarde entre profesores y estudiantes de periodismo, en la Universidad Centroamericana, en la que nadie se atrevió a rebatir los argumentos de quienes se referían a vos con desprecio. Yo no tenía tiempo para vos. Estaba embelezada, experimentando mi primer amor de chavala inexperta.

Foto tomada de www.puroperiodismo.com
Foto tomada de http://www.puroperiodismo.com

Hoy llegaste a mi confundido y fundido entre periodista y escritor, rasgado, con olor a viejo y a nuevo. Y leo con tanta admiración y emoción la gracia de tus crónicas, tus viajes por Europa, tu prosa, tu genio, tu amplitud para explicar con tanta profundidad y conocimiento las razones de Cataluña para querer separarse de España o tus impresiones sobre Madrid. Y me llevas de la mano a mi, lectora, por la feria y las calles nocturnas de la París de 1900. Nada de lo que has descrito ha cambiado. Y cuánto ha cambiado a la vez.

Tomado del libro: Darìo Periodista.
Tomado del libro: Darío Periodista.

Y qué rico siento al leerte y desnudarte a conciencia, envolverme en tus palabras. Penetro en tu “puerta magnífica”, tirada en la cama, en el sofá, en la hamaca artesana que cuelga en el salón. Y te leo. Y te releo. Y me entero de tus funciones de colaborador, de redactor o director de diarios y revistas, obligado por la “carencia de una fortuna básica” -como le llamabas al hecho de ser asalariado-. Fuiste un periodista auténtico, que se rebusca la vida, sin una fuente de ingresos segura y estable. Y nada de lo que viviste ha cambiado. Y cuánto ha cambiado también.

Paso las páginas una a una de este desvencijado libro y me enorgullece tu origen nicaragüense. Me siento soberbia, porque con plumas como la tuya la modestia no tiene cabida.

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Agosto, 2010. Foto: M. Riggi.

Gracias Rubén, gracias Darío. Soy sólo una periodista que intenta germinar entre retazos de crónicas escritas y no escritas ayer y hoy e historias vividas en mi Nicaragua y en mi mundo.

Imagen destacada:  Retrato de Rubén Darío en la estación que lleva su nombre del ex ferrocarril Urquiza (Argentina). El mural fue realizado por el pintor Marcelo Fiori. Foto tomada de http://www.hurlincom.com.ar.

*Este post lo escribí hace casi seis años, cuando empecé a leer el libro Darío Periodista, en Italia. Postergué su lectura lo más que pude y fue hasta 2010 cuando lo leí a conciencia. Hoy, lo comparto con ustedes con motivo del centenario de su muerte (6 de febrero de 1916).

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9 comentarios sobre “Darío periodista y yo

  1. Cuánta razón tenés al decir que los profesores nos metían un Darío esquemático y europeizado, en el mejor de los casos, lo que contrastaba con la creencia exagerada que solo piruca (borracho) escribía sus mejores versos. Muchos conocen al Darío poeta, pero casi nadie al periodista y escritor que vivió del alquiler de su pluma para diarios sudamericanos, o sea que escribió más en prosa que en verso. Tenemos tanto que aprender de él. Felicidades, me encantó el post.

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    1. Me imagino que cuando se salta a la fama en la forma en que lo hizo Darío, se tienden a exagerar las virtudes y los prejuicios. Me llaman la atención sus poemas oscuros donde claramente deja ver su estado depresivo y siento “cosa” al imaginarlo en ese estado. Admiro mucho que siendo tan joven haya hecho historia y dejado una huella increíble. Saludos Edgard
      Mirna

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  2. Te cuento que igual me pasó, porque me obligaron a ver todo cuadrado, no al niño prodigio, que no encontró el hogar de un padre y una madre, el hombre que añoraba regresar a su tierra después de viajar por 30 años…. me doy cuenta que era todo un caballero, empedernido del amor. Escuchándolo y leyéndolo te das cuenta por qué aún después de 100 años de su muerte sigue vivo en cada uno versos. el hombre que decidió dejar todo para cambiar todo.

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  3. Como siempre fantástico y me gusta eso de “te aborrecí desde el principio”
    Es cierto a veces recalcaban tanto en el trabajo de Ruben que acosaban y ya ni lo disfrutabas. Ahora no se si todavía lo estudiaran como en nuestros tiempos. La verdad es que yo, me sé y recuerdo aún muchos poemas y eso me alegra y a la vez me entristece q la juventúd actual no leen a Rubén y mucho menos lo aprenden de memoria . Ruben Dario fue y sera por siempre el orgullo de Nicaragua.

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    1. Yo creo que no hay nadie que no se sepa al menos una estrofa de Darío. Me refiero a los que estudiamos en aquella época donde era obligado leer a Darío. Recuerdo que era común poner a la/os niños a declamar y era un motivo de orgullo para los padres y madres ver a su hija/o recitar. Tenemos Darío para otros cien años y cien vidas más.
      Un saludo Francisco y gracias por visitar el blog 😉.

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