¡’Salam alekum’!

Mirna Velásquez S.

Llevaba toda una vida esperando conocer Marruecos y, hace unos días, cuando puse los pies en Marrakech pude comprender mejor esos vaivenes de la migración internacional. Y lo más inesperado (o talvez buscado) fue vivir en carne propia cuánto tenemos de árabes los latinoamericanos.

Caminando por el centro de la ciudad me trasladé súbitamente a las calles caóticas, angostas, desordenadas y sucias del Mercado Oriental, de Managua, Nicaragua. Las calles céntricas de Marrakech no te dan respiro. Debes cuidar que no te pisen con las ruedas, las innumerables motos que circulan a ambos sentidos en las callecitas estrechísimas. Una verdadera angustia.

Por instinto, lo primero que hice fue fotografiar todo, embobada por ese mundo que siempre me pareció lejano, pero pronto se volvió un calvario porque la gente que vive de hacer el “show” para los turistas te pide dinero por fotografiarles, o por verles. Sino, estás en la obligación de eliminarlas de tu cámara o teléfono. Por supuesto, no pagué por las imágenes que capturé. Las grabé intentando pasar desapercibida. Este corto vídeo muestra la rutina de la ciudad en un día cualquiera. No tenía trípode, así que pido disculpas por la inestabilidad de las imágenes.

Poco a poco fui encontrando más similitudes y encontrando respuestas. Comprendí más a la cultura española, que es tan rica y variada. Conocí a un muchacho llamado Omar y de inmediato me acordé de todos los ‘Omares’ que he conocido a lo largo de mi vida. Curioseé rápidamente en la red los nombres de origen árabe muy comunes en Latinoamérica y les fui poniendo rostro: Jamil, Samir, Dalila, Fátima, Nayla, Zaida, Zaira, Soraya, Sara y Zoraida, como mi madrina. Descubrí, además, que el castellano tiene unas 4,000 palabras árabes y lo significativa que es la migración árabe a Latinoamérica. ¡Y ni qué decir de las supersticiones!.

El parecido de los rasgos físicos que tenemos es particularmente fascinante, sobre todo por la variedad en los tonos de piel o el color de los ojos tan intenso o esas cejas negras pronunciadas que le dan vida a los rostros.  La pobreza, las calles de tierra, el barro que se me incrustaba en los zapatos, me recordaban tanto a Latinoamérica que en cierto modo me sentía en casa.

A pesar de que Marruecos es de los países musulmanes menos radicales, las mujeres apenas se dejan ver y son las que realmente trabajan. Están como escondidas y calladas. Casi siempre van con niños. En la calle es común ver a los hombres enrollados en el suelo, tomándose el té a todas horas del día. Más de lo mismo. Las mujeres, invisibles, son las que se echan el mundo al hombro.

En este otro vídeo te muestro cómo se hace el pan bereber, una de las delicias de la gastronomía marroquí. Es muy tradicional y totalmente artesanal. Lo mejor de este lugar, Dar Tassa, a donde estuve unas horas, era la comida que preparaba una mujer bereber que no me permitió fotografiarla ni grabarla, pero al menos se harán una idea. Los bereberes son los indígenas del norte de África.

Si, yo soy de esas personas que aprende sólo viviendo las experiencias en primera persona y este viaje me permitió confirmar que la herencia árabe en España, fue transmitida a la cultura latinoamericana indirectamente durante la colonización. Entendí por qué los latinoamericanos somos una mezcla bonita, única. Fue la confirmación de que el mundo es una suma, no una resta, un revoltijo riquísimo.

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Sin duda, los árabes son los mejores vendedores y los reyes del regateo. El dueño de esta tienda de telas, intentó venderme el velo o hiyab, que cubre el pelo y el cuello. La mayoría de las mujeres marroquíes lo llevan puesto, como seguridad o protección. Foto: M. Riggi

*La palabra ‘salam’ significa paz, en árabe. La expresión más conocida ‘salam alekum’ literalmente se traduce como “la paz sea con usted”, que en español equivaldría a decir “hola” “buenos días” (Tomado de https://it.wikipedia.org/wiki/Salām)

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23 comentarios sobre “¡’Salam alekum’!

    1. Jajajajajajajajajajajajaja. Así que te gustó El Clon. A mi la música árabe me parece interesante y cuando me contó Mirna que iba no dudé en decirle que captara todo. Toditito para mostrarles a ustedes de primera mano que normalmente no lo vemos en la tv u otros medios
      Tamara

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  1. Jaja….de verdad que piden dinero para fotos y grabarlos,encima que se les hace publicidad gratis…que morrrooo.Pero lo mas importante es que disfrutaste del viaje y de una cultura mas antigua que la de europa a la que le aporto muchas cosas. Gracias por compartirlo con nosotros! 👏

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    1. Llega un momento en el que se vuelve pesado y se te quitan las ganas de hacer fotos, porque te ven los euros en la cara. Pero eso pasa sólo en las ciudades turísticas. Qué bueno que has estado en Marruecos, Nelia. Es una cultura muy muy interesante, para mi. Siempre me pregunté por qué los españoles toman el café en esos vasitos incómodos que queman los dedos y ahí comprendí que es el mismo tipo de vasos que usan para tomar el té. La influencia árabe se ve hasta en esas pequeñas cosas. Gracias por animarte a dejarnos tu comentario. Un fuerte abrazo 😉

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      1. No,no he viajado a este país y nunca lo haré mientras las mujeres son menos preciadas y por otros motivos también. …tienen cosas interesantes ,pero no me atrae sobre todo por la mentalidad.Lo de pedir dinero lo se de otras personas y de los documentales tv.Abrazos y besitos para ti y para tus dos M.

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      2. Definitivamente, ver tan de cerca el tema de la mujer es como una bofetada. Lo más curioso para mi fue ver que hay también mujeres muy occidentalizadas sobre todo las jovencitas. Van super maquilladas y vestidas muy “fashion”. Tengo la impresión de que la juventud marroquí está cambiando mucho.
        Abrazos también para vos y tu Dani 😉

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  2. Flaca soy JJ, escribo desde la dirección de correo de mi hija Karlita. Con respecto a que cobran por que le tomes una foto, me recuerda una historia de Manuel Esquivel que cuenta que los miskitos también cobran por que le tomen fotos,” paga, paga miskitos, ustedes ganar premio por foto y miskito nada, paga, paga”. Saludos Flaca. Excelente crónica.

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    1. Jajajajajaja. Ahora ya veo de dónde viene la influencia jajajajaja. Ya recuerdo esa historia de Esquivel y sobre todo recuerdo la picardía con que nos la contaba.
      Yo perdí de fotografiar varias cosas que me parecieron super curiosas precisamente porque llega un momento en que te cansa que lo vean a una como turista para exprimir. Por ejemplo, vi un puesto de venta de dientes postizos ¡¡¡usados!!! ¡Plop!

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    1. Para mi gusto las guías o programas turísticos son demasiado generales y no abundan en esas cosas pequeñas o detalles que para nosotra/os pueden resultar curiosos e interesantes. Me alegra haberte dado una visión distinta ;-).
      Saludos y gracias.
      Mirna

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