Aprendiendo de la muerte

Carta a la muerte en el Día de los Muertos

Muy querida y temida muerte:

He pensado tanto en ti en estos años, que me seduce la idea de escribirte. Me ha costado llegar hasta aquí y detenerme a enfrentarte, pero me gusta.

Ya no te huyo. He dejado de verte como una sombra. No eres más la calavera fea, desgraciada, reseca, pinche y fría que me metieron en la cabeza. Te abrazo y te espero sin miedo. He llegado a un punto en el que he comprendido que eres parte de este viaje que llamamos vida. Comprendo que sin ti, no trasciendo, ni desvelo el misterio, ni me apago. Y sino me apago algún día, ¿qué será de mi?.

Y para esos momentos en los que me invada la tristeza, temiendo tu llegada, también me he preparado. Tengo un vaso lleno de valor que me lo tragaré sin remilgos, para esperarte con arrojo. Te invitaré a bailar juntas. Me vale con una salsa, o un vallenato. Te propongo hacer de ese día una celebración no ruidosa. Un día plácido para no despertar a los otros. Un día con la dosis justa de dolor. Y con la dosis necesaria de resignación para aceptar que se ha acabado esta vida, que tiene mucho de calvario.

Y como dice el corrido, ya con ésta me despido:

M. Velásquez.
M. Velásquez.

P.D: te he preparado mi torta favorita, la crostata, al mejor estilo mexicano.

Tuya, Mirna.

Leyendo esta carta de Mirna, me he quedado pensando en lo difícil que es para mi el tema de la muerte. Quisiera tener ese valor y esa virtud, para verla de otra manera. No me hago a la idea de perder a personas que quiero mucho. Es más, estando tan lejos de los míos el sentimiento de dolor se agranda. Es difícil, doloroso y muy triste. En los ocho años que llevo viviendo en España, ya he tenido tres pérdidas. Para escribir esta entrada he recurrido a mis tres amigos mexicanos que ven la muerte con mucha naturalidad,  y a la vez -¿por qué no decirlo?- empezar a cambiar mi forma de entenderla.

El Día de los Difuntos es una celebración que nos traslada a la época de nuestros indígenas de Mesoamérica. Era común conservar los cráneos como trofeos para mostrarlos en los rituales, simbolizando así la muerte y el renacimiento. Las festividades eran presididas por el Dios Mictecachihuatl, conocido como la “Dama de la muerte” (Catrina). Y hoy en día el 2 de noviembre está reservado para estar con nuestros muertos. Parece una mezcla entre la tradición católica y la de nuestros ancestros.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Me cuenta mi amigo Alejandro Muñoz, del Distrito Federal, que “la muerte no es un fin, es como una transición a otra etapa de la existencia”. J. Israel Ibarra González, colega periodista, de Tijuana, desde su visión católica, cree que “es el paso de un estado material a uno inmaterial”. Y Eduardo Sánchez, mi amigo de Guanajuato, me escribe que la vida no es eterna. “En algún momento todos vamos a partir de este plano terrenal, por eso más que burla y miedo, es respeto y entender que la vida y la muerte son una misma”, apunta.

Mis amigos me comentan que en los hogares mexicanos, la tradición del Día de los Difuntos es muy peculiar y pintoresca. Hacen altares en honor a sus difuntos. Colocan fotos, alimentos y bebidas para que, en la noche, el difunto recuerde sus gustos mundanos. Cuando van al cementerio en la noche, adornan las tumbas con una flor típica de la ocasión color naranja, llamada Xempazuchitl.

Flor Xempazuchitl Foto: mexicolindoyquerido.com.mx

También se come el pan de muerto en forma de calavera, cráneos hechos de azúcar, dulce de calabaza, incienso, tequila, mezcal, tamales, chocolate caliente, café, atole de maíz o té de canela. Escriben “calaveritas”, versos con rima, donde narran graciosamente el encuentro con la muerte de amigos o personajes de la política.

“Las mujeres y hombres se disfrazan de Catrina, representada como la muerte, dice Israel. Incluso le ponen música de mariachis, banda y norteña en la zona del norte.

Este es un ejemplo de un verso de calaveras escrito por J. Israel Ibarra Diseño: T. Morales Orozco
Este es un ejemplo de un verso de calaveras que me escribió mi amigo Israel Ibarra, mientras chateábamos.
Diseño: T. Morales Orozco

Algunos países de América Latina también recuerdan a sus difuntos

Ataúd2

Me he propuesto asimilar la muerte como algo natural, como un acontecimiento lleno de colores y sin tanta tristeza. En fin, aceptarla. Reconozco que el proceso no será fácil porque soy muy apegada a las personas que quiero. Quisiera aprender de nuestros indígenas, a percibirla como algo muy natural. O, como la vida misma, que no todo es negro o blanco.

Texto: Tamara Morales O. y Mirna Velásquez S.

Anuncios

6 comentarios sobre “Aprendiendo de la muerte

  1. Saludos Támara. El mexicano al igual que el Nica teme a la muerte, le duele perder a sus seres queridos. El ritual de día de muertos, una tradición prehispánica, justamente sirve para procesar esos dolores… Muerte para que allá vida… Sacrificio para que la tierra sea fértil y las flores broten… El día de muertos 1 (día de los muertos niños) y 2 (de los adultos) es cuando ellos vuelven y podemos comprar nuevamente con ellos.

    Me gusta

    1. Muchas gracias Christian por ilustrarnos un poco más. Me parece súper interesante como manejan ustedes el tema de la muerte que aunque viene de nuestros antepasados, indígenas, es un ritual super válido. ¡Tengo que aprender más de ustedes!

      Tamara

      Me gusta

  2. “Lo fatal!
    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror…
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por

    lo que no conocemos y apenas sospechamos,
    y la carne que tienta con sus frescos racimos,
    y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

    ¡y no saber adónde vamos,
    ni de dónde venimos!…

    Lee todo en: Lo fatal – Poemas de Rubén Darío http://www.poemas-del-alma.com/lo-fatal.htm#ixzz3qkLEm5TU

    Le gusta a 1 persona

  3. Es inevitable, al pensar en la muerte, recordar “Lo fatal” de Rubén Darío, pues en realidad nuestro mayor temor es la incertidumbre por lo que no conocemos …así que mientras no llega el momento de experimentar la muerte solo nos queda celebrar la vida y disfrutarla con pasión es todo lo que tenemos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muy acertado recordarnos “Lo Fatal” de mi gran Darío. Estoy totalmente de acuerdo con vos. Hay que sacarle el jugo a la vida y disfrutarla, porque al fin y al cabo es lo más preciado que tenemos y cuando se es consciente de ello, se valora más.
      Abrazos Angy

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s