Confieso que soy egoísta

Tamara Morales Orozco

Estos niños que recogen botellas y cosas que encuentran entre la montaña de basura, están en La Chureca. Me acuerdo muy bien de ese lugar, porque la vez que fui a hacer un reportaje fue impactante y abrumador para mí. No divisaba bien el límite entre las toneladas de desechos y el caserío aledaño. Caminé encima de la basura para constatar lo que hacían las personas que estaban ahí. Mientras caminaba, se me venían arcadas del olor fétido que se desprendía en todo el ambiente.

Sentí miedo. Miedo a quedarme enterrada entre tanta basura. No así, a “Los Churequeros”. Mujeres, hombres, niñas y niños compitiendo entre sí, y contra las aves de rapiña para conseguir “algo bueno” de lo descargado por los camiones de basura. La Chureca, era un botadero municipal de Managua, Nicaragua. Hoy ya no existe. Se ha convertido en una planta de tratamiento de desechos sólidos.

En la foto podemos apreciar un botadero con las mismas características, pero en Perú.

Botadero en Maynas, Iquitos . Dentro de Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Foto: SPDA
Botadero en Maynas, Iquitos . Dentro de Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Foto: SPDA

Impotencia, lástima y culpa, fueron los sentimientos que se apoderaron de mí. La experiencia me sirvió de lección para cambiar de actitud en relación a botar comida. Antes de ver la realidad, sin ningún escrúpulo ni pesar, tiraba comida. Para mí era innecesaria, “no servía” o estaba mala. Llegué incluso a botar alimentos, porque me estorbaban en el cajón de la despensa, lo que me traía discusiones con mi mamá.

Pasé impactada, conmocionada y con mucha rabia. Me dije que nunca más tiraría comida ni compraría alimentos que realmente no consumiera, por muy atractivas que fuesen las ofertas. Aunque, -les soy sincera- lo he  vuelto a hacer. Tiro comida por no revisar la refri (nevera) y la despensa. Compro más de una vez un mismo producto, he llegado a tirar alimentos perecederos como lechuga, tomates, frutas o alimentos cocinados.

CARTEL POST ALIMENTOS
Diseño: T. Morales Orozco

Un estudio, Save Food, hecho por el grupo Cofresco Frischhalteprodukt (Albal) en siete países de la Unión Europea, apunta que el 50 por ciento de los alimentos desechados podría haberse aprovechado si el consumidor hubiera planificado, conservado y almacenado mejor su compra y que el 30 porciento de la comida empaquetada se tira sin haber sido abierta, según  lo publica elPeriódico.com.

Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda son los países que tiran más comida. Entre todos suman el 39 por ciento, seguidos de Europa con 31 por ciento. Fuente: FAO
Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda son los países que tiran más comida. Entre todos suman el 39 por ciento, seguidos de Europa con el 31 por ciento. Fuente: Europapress Foto: T. Morales Orozco

A propósito de que hace unos días se celebró el Día Mundial de la Alimentación, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO), señala que “con solo una cuarta parte de la comida desperdiciada bastaría para eliminar el hambre en el mundo”.

¿Verdad que es fácil abrir la refri y tirar lo que ya no sirve?. ¿Estamos cambiando de actitud frente a esto? Me he vuelto egoísta y, seguramente, quien me esté leyendo también tira y ha tirado comida. Nos hemos vuelto egoístas. Cuando tiramos y desperdiciamos alimentos estamos negando el derecho a otras personas a tener algo que echarle al estómago. ¿Es justo ver a personas que buscan y escarban entre los desperdicios algo que “ya no sirve”, pero para ellos sí? ¿O que un gobierno, por razones políticas-partidarias, decomise 800 quintales de frijoles bajo el argumento que están en mal estado?.

He llegado a la conclusión que es dinero perdido. Dinero que pude haber guardado, ahorrado y no malgastado. Y me duele porque a mí tampoco me gusta perder dinero.

Te dejo este vídeo de la FAO para que veas cómo podemos cambiar nuestros hábitos de consumo por muy minúsculo que sea el esfuerzo.

Foto de portada: Terry Asma, 2020studios

 http://www.2020studios.com/

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9 comentarios sobre “Confieso que soy egoísta

  1. Así es, aún tomando conciencia, lo hacemos, cuando me veo en la sin remedio de tirar algo, pido perdón a Dios! quizás para lavar mi culpa, pero lo hago, luego le recito la parla a mi hijo de los chiquitos de África etc, creo que es cuestión de examinarnos día a día. para cambiar.

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  2. El botadero tiene como dos años de haber cambiado, y si en su momento era impactante. Muchos murieron triturados por camiones, otros por enfermedades, cáncer por plomo y desperdicios de hospitales, además había los “cuartos verdes” donde niñas y adolescentes eran explotadas sexualmente a cambio de “la mejor basura”. Con el apoyo de la cooperación española, ahora ahí hay una planta de reciclaje con un barrio acondicionado. Pronto se instalará una planta de tratamiento de plástico, para obtener combustible gasolina y diesel. Sin embargo siempre los trabajadores de limpieza municipal hacen su pepena para vender los materiales plásticos y papel para reciclaje. Por otra parte, quien no sea de la planta de tratamiento y ose tratar de sustraer desperdicios, está bajo pena de cárcel.

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    1. Excelente Rafael. Gracias por esa info. La próxima vez que vaya a Nicaragua no me pierdo de visitar la ex-chureca. Hay cosas que son historia y, sin duda, ese lugar ya es historia, afortunadamente. Es un gran proyecto. Abrazos amigo.
      Mirna

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